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Todo es vibratorio
Cuanto más avanzamos en la exploración de este mundo, más nos damos cuenta de que todo es vibratorio.
La electricidad, el magnetismo (polaridades + -), la luz, los sonidos, los colores, las ondas de forma,
el calor... son vibraciones.Todo nuestro mundo está constituido por vibraciones.
Tomemos el ejemplo de la luz: durante mucho tiempo, no se ha considerado como una vibración.
Es gracias al desarrollo de instrumentos muy específicos que se pudo descubrir que la luz era una vibración,
hasta se pudo determinar su velocidad, calificar su frecuencia, definir sus distintas longitudes de ondas,
establecer la composición y la amplitud de su espectro. Se descubrió que nuestros ojos no pueden percibir
sino una parte limitada del espectro luminoso (los rayos ultraviolados e infrarrojos siéndonos invisibles).
Luego, se comenzó a interesarse por la acción de las distintas longitudes de ondas luminosas sobre los organismos.
Hoy, de nuevo gracias al afinamiento progresivo de los distintos instrumentos, se sabe que cada frecuencia
desempeña un papel específico en los procesos de regulación de nuestro metabolismo..
A través de este ejemplo, vemos que hay inevitablemente un desfase entre la realidad de los fenómenos
físicos que rigen nuestro mundo y el conocimiento que tenemos de él. Este desfase siempre ha existido y,
lo que se consideraba como cierto ayer no lo es ya inevitablemente hoy. Cada avance sigue siendo dependiente
del límite de nuestros modos y nuestros instrumentos de investigación, observación y medida.
El microbio existía mucho antes del nacimiento del microscopio... Sin embargo, fue necesario esperar
el desarrollo de este instrumento para tener por cierta su existencia.
Tomemos el ejemplo de las tecnologías que utilizan la electricidad y emiten ondas.
Resulta muy difícil imaginarse la suma de ondas emitidas por todas partes y el crecimiento
fulgurante de la variedad, la cantidad y la intensidad de estas ondas :
aparatos eléctricos, frecuencias de radio, pantallas, ordenadores,
líneas alta tensión, radares, satélites, teléfonos sin hilo, móviles, wi-fi, etc...
La electricidad genera sistemáticamente y en permanencia un campo electromagnético,
que hasta ahora, no se ha probado realmente que pueda ser nocivo en sí a dosis normal.
Pero las dosis de exposición no dejan de aumentar y nos podemos preguntar si por este aumento-
acumulación, ¿no sufrimos de "sobredosis"?
Actualmente, la nocividad de esta sobredosis no se puede medir, sino por instrumentos que no tienen
una "experimentación suficiente" para ser aceptados plenamente por los círculos científicos.
¿Qué podemos hacer entonces?
¿Tenemos que esperar que se pongan a punto instrumentos
bastante finos para preocuparse de las perturbaciones supuestas?
¿ Tenemos que esperar que los instrumentos indicadores que ya existen, se reconozcan como fiables al 100%?
El hombre, en virtud de su función de hombre, ¿no lleva en sí la posibilidad del "Investigador",
gracias a su instrumento: el Cuerpo? ¿No avanzan las investigaciones porque en un determinado momento,
este cuerpo se siente atacado, disminuido, lo que nos impulsa a buscar la solución?
El sistema P.I.E®
El objetivo del sistema P.I.E® consiste en intentar establecer una respuesta frente a estas perturbaciones
que lo debilitan. Se basa en la declaración tradicional de que todo es vibratorio, declaración que llega cada
vez más a justificarse conforme a los avances de la exploración de nuestro mundo.
Porque todo emite una vibración, ¿no sería posible que existiera una vibración de Equilibrio
(Chi, Prana, Taquión)? Esta vibración de Equilibrio (o de re-equilibración, de armonización)
permitiría, no suprimir la vibración nociva, sino disminuir las perturbaciones oponientes que genera al nivel del Humano.
Con el sistema PIE®, un soporte va a emitir permanentemente un campo vibratorio de Equilibrio,
destinado a reorganizar, armonizar varios principios sutiles. Este sistema encuentra su aplicación en numerosos ámbitos.
Existe distintos productos hoy resultantes del sistema P.I.E®,
concebidos para integrarse armoniosamente y en toda simplicidad en nuestro cotidiano,
estableciendo una respuesta en nuestra búsqueda para preservar y optimizar la calidad
y el equilibrio energético sutiles del Humano.
¿Resulta el Espíritu del cuerpo o el cuerpo resulta del Espíritu?
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